Trabajar la mente para mejorar el rendimiento deportivo

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Hoy en día, cualquier deportista es consciente del importante rol que juega la psicología en el rendimiento. Para poder disfrutar de la actividad física y ofrecer lo mejor de uno mismo, también es necesario trabajar la mente.

Si no controlamos nuestro estado anímico, este puede afectarnos negativamente, perdiendo coordinación, concentración, e incluso tensión muscular. Si sabemos manejarlo, nuestras posibilidades se multiplican.

¿Cómo afecta la mentalidad al rendimiento deportivo?

Motivación: ¿Realmente disfrutas con lo que haces? Si no es así, probablemente estés desmotivado. En este caso hacer deporte se puede convertir en una pesadilla.

Replantéate qué actividad física se ajusta a tus necesidades y trata de tomártela como un entretenimiento. Además, ponerse metas puede ser una buena forma de mantener la motivación. Recuerda que estas siempre han de ser específicas, realistas, medibles, alcanzables y deben estar acotadas en el tiempo.

Concentración: ¿Eres capaz de distinguir qué es importante y qué no? Para poder dar el 100% en cada momento es necesario mantenerse concentrado. Pon tu foco de atención en todos los aspectos relevantes de la tarea que estés llevando a cabo y olvídate de todo lo demás.

El desgaste físico también puede afectar a nuestra concentración. En este caso, tómate un respiro si es posible y aporta a tu organismo lo que necesite a través de la suplementación. Un buen acompañante en estos casos es Totum Sport, bebida que aporta 78 electrolitos a tu cuerpo y aumenta la capacidad de concentración.

Confianza: Cuando las cosas van bien, todo resulta más sencillo. En cambio, cuando fallamos, los errores se multiplican. Esto, que puede parecer fruto del azar, es propiciado por la confianza de los propios deportistas.

Para mejorar este aspecto, es necesario desdramatizar los errores, trabajar para intentar evitarlos y resaltar los aciertos cuando se consigan. Si lo logramos, todo será mucho más fácil.

Presión: Un poco de presión puede ser positiva, pero perder el control sobre ella puede tener consecuencias desastrosas.

La presión en los deportistas se produce cuando se crean unas expectativas que superan al rendimiento real. Ya vengan del entorno o de uno mismo, estas expectativas hacen que nos centremos en el hecho de cumplirlas o no, en vez de mantener la concentración en lo que estamos haciendo. Cuando esto sucede, las posibilidades de cometer errores aumentan, incrementando aún más la presión y pudiendo llegar a tirar la toalla en casos extremos.

Trabajo en equipo: Si lo nuestro es el deporte colectivo, también hay varios aspectos psicológicos que pueden afectar nuestro rendimiento. La cohesión es muy importante dentro del grupo. Todos necesitan saber qué es lo que tienen que hacer en cada momento y para ello deben mantener una comunicación fluida que favorezca su desarrollo. Además, la figura del líder también puede afectar al resto del equipo. Si su desempeño se resiente, es probable que el del resto del grupo también lo haga.

Existen infinidad de ejercicios que pueden ayudarte a mejorar cualquiera de los puntos anteriores. Si crees que tu solo no puedes entrenar tu cabeza, no dudes en pedir ayuda a un psicólogo deportivo.

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